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UVM en el mundo: César Manriquez Olivares

Ni el frío puede detener a los estudiantes de la Universidad Viña del Mar.

VIÑA DEL MAR | 4 de junio de 2019
UVM en el mundo: César Manriquez Olivares

Mi nombre es César Manríquez Olivares, estudiante de Agronomía de la Universidad Viña del Mar (UVM), y me gustaría poder representar de la mejor manera mi experiencia como alumno de intercambio en la Universidad de Oulu, Finlandia.

Todo comenzó antes de navidad, el día 15 de diciembre de 2018, cuando tomé el vuelo que me llevaría a mi aventura en Finlandia, pero no sin antes hacer algunas escalas. Después de haber viajado más de 22 horas entre vuelos, comida rápida, aeropuertos y trenes, llegué a mi destino; una ciudad al norte de Finlandia, con alrededor de 250.000 habitantes, la cual se considera como la capital del norte de dicho país y en donde fui recibido por unos -15°C. Fue allí cuando me pregunté: ¿elegí bien mi destino?

Al pasar los días y comenzando a recorrer un poco la ciudad, me dí cuenta que la temperatura seguía disminuyendo, todo lleno de nieve y con temperaturas menores a -20 en los días anteriores a navidad, cosa que contrastaba gracias a la atención y la amabilidad de la gente que atendía en cafés, tiendas y la universidad por supuesto.

Al comenzar mi primera clase, el día 7 de enero, recuerdo que nevaba tan fuerte que sólo se podía ver a algunos metros adelante. Yo no me ubicaba muy bien en la universidad, pero pude llegar a las 07:30 a.m para poder buscar la sala de clases, y llegar a tiempo a mi primera cátedra.

Las clases se realizaban en inglés y con muy buen material e información actualizada. La universidad posee diversas plataformas virtuales en donde sube información y puedes descargarla después de cada clase. En general, toda la primera semana fue para poder adaptarme y poder conocer a mis nuevos compañeros, de otros países y de diferentes áreas en formación como biólogos, ingenieros medioambientales, biólogos marinos, etc.

Recuerdo que estaba asombrado porque después de dos semanas supe que existía una aplicación para el celular (TUUDO), la cual te ayudaba e indicaba la sala de clases, un calendario y tus asignaturas inscritas, y tu credencial universitaria digital para poder pagar los almuerzos a precios estudiantes en cualquiera de los 6 restaurantes que posee la universidad o poder comprar un café (kahvi) cada vez que termina una clase.

Las asignaturas que he podido cursar y experimentar han sido asombrosas. Cursos en terreno, en donde aprendí a esquiar, laboratorios para poder realizar estudios en diversas áreas de interés, como el comportamientos en plantas, estudios de lagos congelados y evaluaciones de cómo ha afectado el cambio climático en el ártico. Estos han sido algunos de los tópicos más importantes en los cursos en terreno y en clases.

Otro aspecto importante que he tenido la oportunidad de presenciar es la disposición de poder sumar comentarios, debatir y argumentar los diferentes puntos de vista desde los alumnos hacia los profesores, haciendo más completa la clase y mostrando siempre una actitud de enseñanza por parte de los profesores.

Debo reiterar mi asombro a la calidad de los profesores y de la infraestructura que poseen las salas de clases, de la forma no tradicional de enseñar, y de poder generar integración de las personas en diversas asignaturas, generar debates e intercambio de opinión, como también generar un grato ambiente para poder aprender y preguntar algunas dudas.

Por otro lado, es importante decir que durante los meses de enero y febrero, había alrededor de 5 horas de luz y existieron temperaturas de -30 c° y que se necesitaba salir con precaución y muy abrigado con ropa térmica. A veces era difícil salir, ya que al interior de la casa en donde vivía, esta se encontraba a 20 c° y existía una diferencia de al menos 30 ͦ entre estar al interior y el exterior.

Pero si bien todo era blanco, frío, y muchas veces silencioso, se podía apreciar la belleza del lugar, lagos, ríos y hasta el mar completamente congelado, parques y plazas y calles con nieve de lado a lado, pero de alguna forma todo funcionaba normal, la gente hace su vida y hasta andan en bicicleta a todas horas del día.

En estos momentos me encuentro terminado mi periodo de intercambio, y con mucha felicidad puedo decir que es un país hermoso. Una universidad multicultural, donde provienen personas de distintos países, idiomas, y creencias, pero con un fin común; el poder aprender y estudiar.

La experiencia es infinitamente enriquecedora, te das cuenta de lo que eres capaz al salir de tu zona de confort, con un idioma nuevo y complicado como es el finlandés y otro como el inglés para estudiar, leer y poder comunicarse con tus compañeros, adaptarse a una cultura nueva y ser capaz de adaptarte a diferentes situaciones, las cuales definen este viaje y aventura como genial, única y maravillosa.