Universidad Viña del Mar

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CORONAVIRUS: LAS DOS CARAS DEL CONFINAMIENTO

Académico de la Escuela de Comunicaciones, Dr. Miguel Chamorro Maldonado, expone las ventajas y desventajas de la cuarentena.

VIÑA DEL MAR | 1 de junio de 2020
CORONAVIRUS: LAS DOS CARAS DEL CONFINAMIENTO

Desde aquel lunes 16 de marzo cuando las autoridades de gobierno, regionales, locales y universitarias comenzaron a tomar una serie de medidas para que la ciudanía y los estudiantes tomaran los resguardos necesarios para comenzar una batalla, aún en pie contra el COVID-19, la vida cotidiana de todos los actores sociales cambió profundamente.

Comenzaron aparecer los típicos conceptos que son tomados de otros acontecimientos producto de la globalización y su transmisión mediática: confinamiento, teletrabajo, lavado de manos, mascarilla, distanciamiento social, entre otros.

Con todo lo ocurrido en el país y el mundo en estos más de dos meses, hay que sincerarse y reconocer el hecho que, estar aislados o reclutados en los hogares ha significado una serie de ventajas para la naturaleza y ciudades del mundo al mostrar una cara distinta, respecto a la propia intervención del hombre.

Una de las ventajas es poder ver al mundo con menos emisiones contaminantes de gases con reducciones al 30 % en ciudades de Europa y Asia. En el caso de nuestro país, entre un 25 y 25% se ha reducido la contaminación en Santiago. Junto a la baja de emisiones toxicas, no hay aglomeraciones en el parque automotriz lo que significa menos gases, reducción de energía eléctrica, menos cantidad de basura en las calles y espacios públicos más limpios y tranquilos que ha dado tiempo para que animales, de distintas especies, puedan recorrer lo que antiguamente pudo haber sido su hogar.

Otra de las ventajas es que el aire se aprecia más limpio donde pájaros hacen eco de su ruido cada mañana en barrios o plazas de la ciudad. Al presenciar menos bulla de gente y disminución de flujo vehicular, el ambiente es más pulcro y cálido.

Si bien estar en una cantidad de metros cuadrados donde todos los integrantes deben organizar sus tiempos de estudio y trabajo y en espacios distintos al común de la vida cotidiana, los padres han podido compartir tareas y juegos de entretención con los menores, dejando dicha actividad no solo a los fines de semana, sino como parte del cambio de itinerario producto de la pandemia. Ha significado cambios para muchas familias, pero adaptables a las circunstancias.

Las compras en los almacenes de barrios, otra de las ventajas, se han potenciado desde el estallido social. Por seguridad e inmediatez, las personas están optando por desarrollar sus adquisiciones en este tipo de negocios cercanos a los hogares. Los mismos propietarios se han organizado en garantizar la seguridad a sus clientes al permitir el aflujo no más de tres personas por negocio y el uso de mascarilla.

La convivencia y preocupación es motivo de sociabilidad “atenta”, algo muy contrario a situaciones de aglomeraciones aceleradas en mall y supermercados, donde la atención es cuestionable cada cierto tiempo.

Probablemente la desventaja de realizar actividades regulares como eventos, tramitaciones, formas de estudios, paseos, encuentros en bares y fiestas sea un agobio para algunas personas que tienen dicho ADN de socialización que posee cada ser humano, pero la paciencia es la ventaja más grande para superar este detrimento que nos tiene a todos en estado de incertidumbre. Lo cierto es que esto no acabará hasta cuando exista una real vacuna que permita volver a la vida cotidiana. La limpieza del aire, la baja de la contaminación y nuestros comportamientos que no sean acciones por efecto del COVID-19, sino que sea una reflexión que, en nuestras manos, está la voluntad para cuidar el medio ambiente, la naturaleza y estar atento a las atenciones que requieren nuestros hijos y familia, una vez pasada la pandemia y que volvamos a la vida regular.