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El área de Formación Transversal, perteneciente a la Vicerrectoría Académica de la Universidad Viña del Mar, participó en el congreso internacional “Educar para la resistencia: sostenibilidad pedagógica contra el odio, la violencia y la exclusión”, un encuentro organizado por el Departamento de Ciencias Jurídicas, Sociales y Pedagógicas de la Universidad de Tuscia (Italia), el Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad Toma Tre (Italia), la Facultad de Educación de la Universidad de Sevilla (España) y las asociaciones profesionales de docentes Proteo Fare Sapere, CIDI y MCE. La jornada buscó promover enfoques críticos, interdisciplinarios y dialógicos en torno a la educación como espacio de coexistencia, reconocimiento y justicia.
En la actividad, llevaba a cabo por videoconferencia, asistió la jefa y académica de Formación Transversal, Macarena Astudillo Vásquez, quien participó en la mesa “Pedagogías de la relación, el cuidado y la empatía”, y la docente Daniela Vargas Castillo, que presentó en la mesa “Género, identidad y cuerpos entre educación y derechos”.
La jefa de Formación Transversal destacó que las ponencias sitúan el cuidado como una práctica política y transformadora dentro de la educación superior, “promoviendo una enseñanza crítica, dialógica y no opresiva, donde la escucha activa, el reconocimiento del otro y la construcción de vínculos significativos se posicionan como elementos centrales del proceso formativo”.
Con respecto a estas nuevas pedagogías, Astudillo mencionó que implican repensar el rol docente, “transitando desde modelos tradicionales hacia prácticas que acompañan el aprendizaje, integran la dimensión socioemocional y favorecen el desarrollo de estudiantes más conscientes, empáticos y comprometidos con su entorno”.
Por su parte, la docente Vargas relevó en su presentación las subjetividades dentro del proceso educativo y su potencialidad para motivar, resistir, crear y colectivizar los aprendizajes de forma situada en las sociedades del Cono Sur. “Compartí una respuesta pedagógica feminista que, desde los sures y con base interseccional, responde a las prácticas de descolonización curricular a través de la integración de los saberes ancestrales con la misma relevancia académica, metodológica, referencial y experiencial que los contenidos impuestos desde lo blanco, europeo, conquistador, extractivo”, subrayó la académica.