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Conscientes de la importancia de garantizar el acceso a insumos básicos de cuidado y bienestar, el Centro de Estudiantes de la carrera de Obstetricia UVM desarrolló un proyecto que busca apoyar a las estudiantes en el manejo de su salud menstrual. La iniciativa consistió en equipar las salas de primeros auxilios de los Campus Rodelillo y Recreo con elementos esenciales como toallitas higiénicas, protectores diarios y guateros de semillas, estos últimos pensados como una alternativa natural para el alivio del dolor menstrual.
Para el equipo de estudiantes detrás de la propuesta, el objetivo fue claro: reconocer una necesidad común en la comunidad universitaria y darle una solución concreta y accesible. Al respecto, Dana Hurtado, presidenta del Centro de Estudiantes de Obstetricia, explicó que “este proyecto está enfocado en suplir una necesidad básica, ofreciendo alternativas no farmacológicas para aliviar el dolor de la fase menstrual. Está implementado en las dos sedes de la universidad: Rodelillo y Recreo. ¿En qué consiste? Contarán con toallitas higiénicas, protectores diarios y guateros de semillas a su disposición en las salas de primeros auxilios de ambos campus”.
De esta manera, el proyecto no solo busca acompañar a quienes lo necesiten en un momento puntual, sino también contribuir a generar un ambiente universitario más inclusivo y con perspectiva de género, donde las estudiantes puedan sentirse respaldadas en sus necesidades cotidianas.
La implementación ha contado con el apoyo y valoración de quienes trabajan directamente en las salas de primeros auxilios. Desde Rodelillo, la tens Constanza Verdejo destacó el impacto que esta medida puede tener en la vida universitaria. “Me parece muy buena la iniciativa que han tenido las estudiantes de obstetricia. Espero que siga con los años, ya que es una gran necesidad que tenían las alumnas en la universidad”, puntualizó.
La apreciación de Constanza Verdejo refleja un sentir compartido por muchas estudiantes y funcionarias: la importancia de contar con espacios donde la salud menstrual se aborde de forma abierta y práctica, asegurando que nadie deba interrumpir sus actividades académicas por la falta de insumos o recursos básicos.
Desde la Unidad de Relacionamiento y Vida Estudiantil, reconocieron el compromiso mostrado por el Centro de Estudiantes en esta materia. Juan Pablo Caneo, jefe del área, valoró el esfuerzo desplegado y sostuvo que “este tipo de proyectos reflejan el compromiso estudiantil con el bienestar integral. Es un paso concreto hacia una universidad más inclusiva y consciente de las necesidades reales de sus estudiantes”.
Este proyecto se suma a una serie de acciones que están liderando los Centro de Estudiantes de la universidad, reafirmando su rol como agentes de cambio dentro de la institución. Gracias a iniciativas como esta, las y los estudiantes encuentran no solo representación, sino también respuestas efectivas a necesidades cotidianas que impactan directamente en su calidad de vida universitaria.