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“Los programas escolares en Historia y Ciencias Sociales estuvieron altamente marcados por la dictadura”

Universidad Viña del Mar
19 de junio de 2017

Así lo expuso Sebastián Neut Aguayo, investigador del Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación, quien participó en una conferencia organizada por la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la UVM


Régimen militar, dictadura, gobierno militar…. Más allá de cómo se le denomine, lo cierto es que este período político de nuestro país dejó muchas marcas y huellas. Algunas mucho más dolorosas que otras, pero no por eso menos importante en la construcción del país y de sus habitantes.

Justamente, esa relación entre dictadura – post dictadura con los contenidos de los Planes y Programas en Historia y Ciencias Sociales en Chile en esos años, es lo que explicó Sebastián Neut Aguayo, investigador del Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación.

¿Cuál es el vínculo entre la Dictadura y los Planes y Programas en Historias y Ciencias Sociales en Escuelas?

“Uno de los ejes centrales de la dictadura fue el control del conocimiento, y uno de los fundamentos de ese control del conocimiento estuvo en las escuelas. Ese control tenía un objetivo central que era inculcar valores de sumisión al resto.  No crítica, no disenso, ni siquiera interpretación. Es decir, la verdad era una, que estaba establecida y era previa. En ese sentido, era un curriculum fundamentalmente nacionalista.

¿Y qué permitía ese nacionalismo?

“Ese nacionalismo permitía generar que la gente no disintiera, y que a la vez quisiera y amara a la patria”

¿Y cuáles eran los elementos que se usaban para eso?

“Muchos elementos. De partida había rituales escolares que eran bastante claros, por ejemplo, el izar la bandera todos los días lunes, el himno patrio, y también se tenían que aprender los himnos de las instituciones de las fuerzas armadas.

En el tema de los planes y programas de historia este nacionalismo era muy potente, porque estaba permeado totalmente por la idea de que había que defender a la patria, de que había héroes patrios, de que había hitos patrios…y en ese contexto Pinochet era un héroe patrio, un héroe omnipresente, por decirlo. El mensaje explícito era que él y la Junta Nacional de Gobierno salvaron  a la patria de la debacle moral y espiritual.

¿Y qué pasa con los planes de historia cuando se da el paso a la transición?

“Cuando se produce el primer gobierno de la transición, a la educación le piden que no sea molesta para que así se enraíce la democracia. Esto es, que el gobierno le pidió al Ministerio de Educación que asumía -cuyo máximo representante era Ricardo Lagos – que no constituyese una molestia para el fortalecimiento de la democracia. Es decir, “hagas lo que quieras, pero no te metas con temas ideológicos”, por decirlo de algún modo”.

 ¿Y eso en términos concretos qué significaba?

“Eso significaba –en lo que a nosotros nos importa – el mantener este curriculum del que hablamos anteriormente, que era nacionalista, espiritualista e instruccional, y si bien la gente que asumió en el gobierno no creía en ese currículum, se vieron obligados a no involucrarse con tema sensibles, para no desestabilizar el campo gubernamental.

Luego hay un recambio de gobierno, y junto con eso hay un recambio de la sensación ambiente dentro de las clases políticas y las clases sociales, sobre todo dentro de los sectores acomodados. A Frei le gusta la derecha y eso permite que se lleguen a acuerdos en materias de educación que se van a proyectar para el resto de la década y hasta el 2006 aproximadamente, lo que permite generar una plataforma de acuerdo político, que facilita la actuación en el ámbito curricular.

¿Y cuál fue el principal cambio?

“El eje de ese vínculo es que el curriculum va a estar centrado en la formación laboral,  lo que antes hubiese sido impensado.  En alguna medida la derecha, mucha más calmada en relación al proyecto de la concertación, facilita ese vínculo entre educación y mundo laboral. En un marco de acuerdo para lo que se establece incluso una Comisión representativa de los distintos intereses involucrados en la educación”.

¿Y tras ese proceso, cuál es el resultado en la actualidad?

“Hay una constatación central que se está fungiendo y es que la educación está en crisis, lo que se desarrolla muy fuertemente en el campo político y el campo académico, cambiando radicalmente la interpretación acerca de las causas de esta crisis.

Eso hace que el campus esté mucho más desestabilizado y más susceptible de ser disputado, y dentro de esa posibilidad de disputa, es que existen por ejemplo nuevos investigadores que ´pueden plantear visiones distintas respecto de lo que pasó en la historia reciente, que es diversa a lo que plantean los investigadores más consagrados”.

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