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Director de Escuela de Arquitectura plantea proyecto integral para variante Agua Santa

Universidad Viña del Mar
20 de julio de 2017

Tras analizar en terreno ciudades como Barcelona y Lyon en viaje de Taller Europa


Un sinónimo de acceso vehicular a Viña del Mar. Eso es lo que para la mayoría de los viñamarinos representa la variante Agua Santa. Y si bien miles de personas viven en su pendiente, es raro ver a alguien caminando por ella, entre otros motivos, porque su vía peatonal es casi inexistente.

¿Qué se potencia entonces: la avenida como acceso o el mejoramiento de barrio?  Ésa es la pregunta que la Carrera de Arquitectura de la Universidad Viña del Mar, se planteó analizar en una nueva versión del Taller Europa, que llevó a docentes y estudiantes a ciudades como Barcelona en España y Lyon en Francia.

Para Joaquín Bustamante, Director de la Escuela de Arquitectura y Diseño y quien lidera el taller Europa, el diagnóstico es claro. “Agua Santa se mira como un acceso a Viña del Mar y, por lo tanto, las soluciones que se piensan o realizan son para mejorar este acceso con obras de infraestructura, que se abordan especialmente desde la óptica del Ministerio de Obras Públicas. Esto ha implicado que las soluciones siempre se dan en virtud de una autopista, una vía troncal, o lo que sea para favorecer la eficiencia del flujo de transporte motorizado, ya sea público o privado”, dice el arquitecto.

Realidad invisible

Para Joaquín Bustamante, esta visión de Agua Santa como acceso ha invisibilizado que esta vía “es la columna vertebral que soporta una diversidad socio económica importante, de un sistema de barrios, de muy distinta naturaleza, pero relativamente importantes para la ciudad”, dice. “Barrios históricos como Recreo y Viña del Mar Alto; Nueva Aurora, que tiene un carácter de fundación obrera asociada a los años 60; barrios emergentes pero opuestos, algunos de gran impacto inmobiliario como son los edificios Jardines de Agua Santa y, por otro lado, los campamentos”.

Según el Director de Escuela, ese mix no está bien articulado entre sí, ya que si bien Agua Santa sirve como una vía de comunicación, de acceso y de conectividad importante, “no está fortaleciendo la identidad de sus barrios ni aportando necesariamente al desarrollo de esas comunidades: su función es la de conectarlas con el plan de Viña y nada más”, recalca el profesional.

Y si bien a nivel de gobierno y municipio se han visto esfuerzos importantes para mejorar la infraestructura de los barrios, “aún se está a un nivel muy precario en cuanto a diseño urbano, lo que genera un desequilibrio con el estándar que el MOP busca desarrollar como proyecto de acceso a Viña y con cómo se está desarrollando realmente Agua Santa: como un gran barrio de Viña del Mar. En definitiva, se atiende el problema de la accesibilidad y se deja de lado la cualificación de sus espacios públicos, el equipamiento y los valores que hay ahí: las vistas, los parques naturales, la historia, la oferta educacional, entre otros aspectos”, agrega.

 

Modelo europeo

La experiencia europea demuestra que ambas realidades pueden converger. Barcelona tiene el modelo de la “súper manzana”, una ciudad caminable, con reducción importante del tráfico de autos particulares en favor del transporte público, y especialmente de todos los medios para peatones y ciclovías. Estrategia que está siendo incorporada en el diseño de la ciudad y que hoy se encuentra en pleno proceso de implementación.

Lo mismo ocurre en el caso de Lyon, cuyo modelo de movilidad integral se viene desarrollando desde 2011, a través del barrio de la confluence, en que el antiguo puerto fluvial se transforma en un prototipo de regeneración urbana, una suerte de laboratorio de experimentación de diseño urbano avanzado.

“Ambas son ciudades de planicies y cerros, donde se ha ido generando acupuntura urbana para ir resolviendo todos estos desafíos que ofrece el encuentro entre ambos, habitar la pendiente, generando un modelo de ciudad”, explica Joaquín Bustamante.

Propuesta integral

Antes de generar inversiones a nivel de infraestructura vial, la inversión debería concentrarse en implementar nuevos medios de transporte, propone la Escuela de Arquitectura y Diseño. Ejemplos de ello podrían ser un teleférico y un trolley, que en Lyon particularmente se ocupa mucho en zona de pendiente (con una vía dedicada y una frecuencia que sea correcta de acuerdo a la demanda), “con lo que se logra hacer más compatible el transporte público y el particular, generando dos vías de acceso, en lo que antes era un solo camino”, indica el Director de Escuela.

Por otro lado, “hay que potenciar los 4 tramos que identificamos: Rodelillo, Nueva Aurora, Jardines de Agua Santa y Recreo, y fortalecer su identidad y oferta porque, en este minuto, el gran problema de Agua Santa es que es una ciudad dormitorio y por tanto, sus habitantes dependen en todo del plan de Viña”, explica el profesional.

“Proyectos Detonantes” se denomina la estrategia integral propuesta por la Escuela, donde cada barrio es una unidad completa o complementaria con otro tramo. En términos simples se trata de “fortalecer la sustentabilidad e independencia de cada barrio, de manera de que se puedan reducir la cantidad de viajes que hay que hacer desde el barrio al centro de la ciudad. Y si un barrio no puede ser una unidad completa, puede complementarse con otro”, dice el arquitecto.

Propuesta que ha sido presentada a la Comisión de Urbanismo de la Cámara Chilena de la Construcción, y que se espera exhibir prontamente a la Municipalidad de Viña del Mar, ya que se está en pleno debate de su Plan Regulador.

Joaquín Bustamante, Director Escuela Arquitectura y Diseño UVM

Agua Santa 7055, sector Rodelillo, Viña del Mar. Políticas de Privacidad