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Rector UVM: “El proyecto no se hace cargo de una reforma que va a durar 30 años o más”

Universidad Viña del Mar
1 de septiembre de 2016

Entrevista a Rector Juan Pablo Prieto, sobre la  Reforma a la Educación Superior


RECTOR WEB

Otorgar una nueva institucionalidad para el sistema, fijar el camino hacia la gratuidad universal, y garantizar la calidad en las instituciones educacionales, entre otros aspectos, es lo que busca el proyecto de Reforma a la Educación Superior ingresado el pasado 4 de julio al Congreso Nacional.

Documento no exento de controversias: mientras los estudiantes aseguran que no se da solución a las principales demandas del movimiento estudiantil y que consolida el sistema “neoliberal”; los rectores agrupados en el Consorcio de Universidades del Estado (CUECh) señalan que no se consagra a las instituciones estatales como prioritarias para el sistema.

¿Cuáles son las apreciaciones frente al proyecto del Rector de la Universidad Viña del Mar? El doctor Juan Pablo Prieto nos entrega su visión frente al tema.

¿Cómo evalúa el trabajo prelegislativo?

“Si bien existió participación de todos los actores relevantes del sistema, el proceso mismo fue muy poco abierto a esas comunidades, siempre quedó la sensación de que algo no se develaba del todo. Ésas son las cuestiones que se echaron de menos en el trabajo prelegislativo: una mayor apertura, un diálogo más franco y profundo del diseño”.

Y ahora que ya está ingresado, ¿Cuál es su apreciación general respecto del proyecto?

Hasta ahora, el financiamiento de la educación superior en Chile, ha recaído mayoritariamente –sobre un 70%- en manos privadas. El sistema se ha sostenido mucho, en su desarrollo, en suministros públicos del tipo MECESUP (y otros similares) que ha habido en los últimos 15 años, lo que ha permitido a las universidades del CRUCh fortalecerse en su infraestructura y en sus equipos académicos, gracias a aportes bien específicos que están en la idea de los fondos basales.

Al querer reemplazar ese financiamiento sólo por platas públicas, las posibilidades de desarrollo se ven limitadas, con lo que el sistema tiene un alto riesgo de empobrecerse, pues se hace más sensible a los ciclos económicos, a diferencia de lo que ha ocurrido en la evolución del sistema, al ser una mezcla público – privada.

¿Cuál es el riesgo de ello?

“Por una parte, en el nuevo esquema de financiamiento puramente estatal del sistema, no va a ser posible sostener una diferenciación entre universidades, se transforman en todas iguales: todas adscritas a la gratuidad, todas con sistema único de admisión, todas cumpliendo un rol público –porque la idea de la gratuidad es que uno asuma una suerte de función pública-, lo que significa que el apoyo que el Estado les va a dar, no puede ser tampoco distinto”.

“Pero, por otra parte, al ponerle fin al Aporte Fiscal Directo, resulta que ahora va a haber una diferencia entre las instituciones estatales y privadas, pues todas las estatales van a tener un aporte basal, y las privadas… qué van a tener? Ése es un punto que no se ha zanjado ni se ha puesto en escena, y se trata de una cuestión bien relevante para la salud y vitalidad el desarrollo del sistema”.

“Entonces, podemos decir que el proyecto no se hace cargo de una reforma que, en  la práctica, va a durar 30 años o más.  A futuro, el dibujo de la institucionalidad va a ser muy distinto, y en ese dibujo el proyecto no dice nada respecto de cómo el Estado va a relacionarse con esas instituciones en, por ejemplo, 10 años más”.

El sistema de Educación Superior del futuro

“Otra cuestión que evidentemente ha estado ausente es cuál es el diseño del sistema que se quiere en el futuro, qué cuestiones se ponen en juego. Se habla de universidades de clase mundial, pero eso hoy día es inviable, porque se está en un estadio más básico, viendo si el presupuesto alcanza o no. Se aspira a que todas las universidades sean complejas, lo que es una utopía: las universidades complejas requieren de una cantidad importantísima de recursos, mientras hoy en el país se están retirando todos los recursos privados para reemplazarlos por recursos públicos… entonces, pensar en ese otro salto, nos queda muy lejos”.

“Por tanto, me parece que es necesario moderar las expectativas: queremos que las universidades hagan investigación, es una función que les corresponde… eso me parece justo y adecuado”.

¿Qué aspectos del proyecto destaca?

“Existen transformaciones de fondo en lo que es la institucionalidad de aseguramiento de la calidad, el sistema de acreditación, la creación de la Subsecretaría de Educación Superior. Creo que esos eran aspectos a los que muchos aspirábamos y por tanto concitan mucho más respaldo que otros. En ese sentido, haber presentado proyectos distintos habría sido una manera legislativa de avanzar algunos temas más rápidamente que en otros, de manera de lograr algunas cuestiones tempranamente”.

“Sin embargo, creo que la institucionalidad requiere reforzarse, porque Chile pasará de un sistema altamente desregulado, o de mucha autonomía institucional, a un sistema muy distinto. En la medida en que el financiamiento es público, elementos que tradicionalmente habían sido fijados por las instituciones, serán ahora regulados por el Estado. Entonces, es necesario cuestionarse ¿tiene el Estado la capacidad para hacerse cargo de estas regulaciones? Ésos son elementos que hay que poner en escena para asegurar que este sistema funciona como está diseñado, porque el diseño puede ser muy bonito, pero la implementación puede ser fallida”.

UVM y la gratuidad

“Actualmente la gratuidad está operando a través de una glosa, una de cuyas exigencias nosotros, así como otras universidades, no cumplimos: que entre los sostenedores no puede haber sociedades comerciales. No se trata es una cuestión de voluntad institucional, es una cuestión de diseño por parte de las autoridades. No vamos a hacer una transformación institucional a partir de una glosa presupuestaria que dura un año”.

¿Y qué pasará cuando la ley entre en vigencia?

Yo no me haría cargo del proyecto de ley tal como está ahora, porque sabemos que ésta es una reforma que va a redibujarse en varios aspectos para intentar entender y atender las preocupaciones que tienen los distintos actores que estamos involucrados. Entonces, dado que la discusión evidentemente va a impactar en las exigencias finales, debemos esperar tener el dibujo final concreto, para poder ver de qué manera podemos adaptarnos o no a las nuevas exigencias.

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