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“En vitivinicultura es necesario aplicar una agricultura de precisión”

Universidad Viña del Mar
3 de marzo de 2016
experto-agro

Experto en la materia participó en Seminario realizado en la UVM

A partir de las últimas décadas del siglo XX, varios vinos chilenos han escalado posiciones, hasta situarse entre los mejores del mundo, posicionándose el país como el duodécimo productor mundial y liderando como primer exportador de América y el hemisferio sur.

Datos alentadores, pero que esconden el constante desafío que deben enfrentar día a día los productores chilenos para manejar los distintos elementos que componen nuestro territorio.

Para el Ingeniero Agrónomo y docente de la Universidad de Chile, Mauricio Galleguillos, “en Chile la heterogeneidad ambiental genera diferentes calidades de vino, incluso algunas no deseadas. El contexto vitivinícola nacional tiene componentes muy influyentes como lo son el microclima, la topografía (donde el 80% es cerro) y suelos muy variables”, indicó.

Realidad que el profesional explicó en el Seminario denominado “Tópicos de Vitivinicultura”, organizado por la Escuela de Ciencias Agrícolas de la UVM, con el fin que sus alumnos estén al tanto de las nuevas tecnologías, prácticas vitivinícolas, evaluación de variedades, impacto ambiental y social de esta actividad.

Negocio de alta rentabilidad

Pero pese a las dificultades del territorio, la buena noticia es que al ser la industria del vino un negocio de alta rentabilidad, “favorece y permite la adopción de distintas tecnologías para enfrentar justamente variabilidades del tipo espacio – temporal, que influencian la calidad y rendimiento del producto”, explica Galleguillos.

Es así como se han desarrollado nuevas y completas tecnologías que permiten el manejo de un predio de manera apropiada a su natural variabilidad. Técnicas que se resumen en la denominada “agricultura de precisión” que en concreto “son herramientas que permiten construir un diseño ambiental para resolver determinados problemas”, acotó el ingeniero agrónomo.

En este sentido, destacan por ejemplo los sensores geofísicos del suelo, las mediciones de status hídrico, la telemetría y la percepción remota.

Telemetría

El clima definitivamente está cambiando, y a pesar de que no se pueda controlar, hay maneras de monitorearlo. Todo para tomar las decisiones correctas que pueden incidir directamente en el éxito de los cultivos. Y las estaciones agrometeorológicas son una de las formas para lograrlo. Al respecto, Galleguillos, explica que “la manera más utilizada para transmitir la información es la telemetría, que consiste en la medición remota de magnitudes físicas y el posterior envío de la información hacia el operador del sistema”. Las variables que registran las estaciones pueden ser datos básicos como temperatura, radiación solar, velocidad de viento, entre otras, o procesados, como horas frío. Además, estos datos pueden incorporarse a complejos modelos matemáticos para prevenir enfermedades (hongos y plagas), pronosticar cosechas, o para calcular la evapotranspiración, vital para saber con precisión cuándo, cómo y cuánto regar.

Interesante temática que se sumó a otras de gran relevancia para el Seminario, como la “Producción Limpia en la Industria del Vino”, presentada por el profesor de la UVM, Manuel Flores; “Presión Urbana sobre la Producción Vitícola” del docente Paco González; además de estudios de casos en el valle de Casablanca sobre manejo de riego y potencial vitivinícola.

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