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Docente UVM desmitifica la sexualidad en personas en situación de discapacidad: “sí se puede”

Universidad Viña del Mar
13 de Julio de 2017

Débora Álvarez además trabaja en reconocido instituto de rehabilitación para personas que sufren algún tipo de discapacidad física y/o cognitiva.


Débora Álvarez es docente de la carrera de Terapia Ocupacional de la Universidad Viña del Mar, pero también trabaja en un reconocido instituto de rehabilitación para personas que sufren algún tipo de discapacidad física y/o cognitiva, producto de un accidente cerebrovascular, automovilístico, parkinson o de otro tipo. Hecho imprevisto en sus vidas, que de un día para otro las cambió en 360°, y entre otros aspectos, en el cómo afrontar la sexualidad.

Considerando que aún en estos tiempos es difícil abordar el tema de la sexualidad humana, por la carga afectiva llena de prejuicios y tabúes que conlleva, resulta aún más delicado cuando se trata de la sexualidad de una persona que se encuentra en situación de discapacidad.

“Pero es una realidad que existe y que hay que abordarla”, enfatiza la profesional. “Nuestros propios pacientes en el centro empezaron a plantearnos el tema y nos dimos cuenta que como profesionales de la salud nos faltaba tener mayores conocimientos y herramientas de cómo abordarlo, contemplando que lo que buscamos es que la persona finalmente en su rehabilitación logre tener una mejor calidad de vida, y en ese aspecto, estábamos dejando atrás la sexualidad”.

Para Débora, “hay que entender que estos pacientes tenían un desarrollo normal en su vida y adquirieron una patología de manera abrupta, por lo tanto, se asume que muchos vivían la sexualidad también de manera normal y que su realidad ahora es que una lesión medular o discapacidad motora les afectó su sexualidad. El punto está en entender que si bien hay ciertas limitaciones, esto no quiere decir que no pueda ser”, enfatiza Álvarez.

El deseo no muere

Primero hay que entender –explica la terapeuta ocupacional- que la líbido, el deseo, las ganas, están perfectas, por lo tanto, no es que la persona no quiera, pero muchas veces ella misma autoelimina esta opción, como un imposible dentro de su relación.

Y en esto, indica Débora, “en parte somos responsables los mismos profesionales de la salud, ya que se la da mucho énfasis al período de rehabilitación física (y cognitiva, según sea el caso), cuyos avances van enfocados principalmente en que la persona logre independencia en su vida cotidiana, desde lo más básico… que pueda alimentarse, vestirse. En eso hay que entrenarla y es prioridad, pero nos hemos ido dando cuenta, que la misma prioridad tiene “su entrenamiento en la sexualidad”, ya que esto afecta enormemente lo emocional y psicológico de la persona (incluso temen perder a sus parejas o ellos/ellas mismas les piden que se alejen ya que creen que no van a poder cumplir con su rol de hombre o mujer en lo sexual), y eso es lo que nos han hecho ver los propios pacientes”, recalca la terapeuta ocupacional, lo que lo hace necesario de incorporar dentro de los procesos de rehabilitación.

Sí se puede

Puede haber discapacidad y sexualidad. Ése es el concepto que Débora Álvarez intenta internalizar en colegas, estudiantes de la carrera y pacientes. “Todo se puede lograr, se puede abordar, se puede trabajar, se puede entrenar, se puede adaptar”.

Hay que entender que algunos de nuestros usuarios –y les decimos usuarios y no pacientes, ya que son personas activas dentro de su rehabilitación-  no tienen movilidad voluntaria para poder hacer ciertos movimientos y lograr la relación sexual, pero sí se puede vivir la sexualidad de otras formas, por ejemplo, desde lo sensorial, desde lo emocional y explorando otras formas e incluso apoyos. “Por ejemplo, en el Seminario realizado en la UVM invitamos a una tienda tipo sex shop, ya que ellos tienen muchos elementos que tienen que ver con lo sexual, donde muchos de éstos son muy terapéuticos. Entonces por ejemplo, en usuarios que no logran tener una erección, hay algunos elementos que ayudan a esto. El mensaje es no temer a explorar”. También hay fármacos que bien recetados pueden ayudar positivamente a mejorar la sexualidad en estos casos.

En este mismo Seminario de Sexualidad en Personas con Discapacidad Adquirida en la Adultez, organizado por la Universidad Viña del Mar  y el Instituto de Neurorehabilitación Luis Krebs, se abordó como tema relevante el derecho de las personas en esta situación a estar informados. De hecho, Nerea de Ugarte, psicóloga y especialista en Psicología de la Mujer, lleva tiempo enfocándose en la Sexualidad como un derecho en el diagnóstico. “Para mí, todo profesional de la Salud tiene la responsabilidad de preguntar por la vida sexual de su paciente y de empoderarlo para que esté al tanto de las implicancias que pueden tener, por ejemplo, su enfermedad o los medicamentos en su vida sexual”.

En este mismo ámbito,  Esteban Torres, usuario experto, y quien tiene una lesión medular incompleta que le produce falta de fuerza en las piernas, recalcó la importancia de que el tema de la sexualidad en personas en situación de discapacidad se abra y discuta. “Para nosotros es fundamental tener confianza con nuestro equipo médico, poder hablar todos los temas, especialmente los relacionados a la sexualidad, tópico donde suele existir mucho pudor. Tenemos que recordar que pese a que la vida nos cambió, seguimos siendo humanos”, puntualizó.

“Todos tenemos derecho a vivir una sexualidad plena”, puntualiza finalmente también la especialista.

Débora Álvarez, terapeuta ocupacional y docente UVM de dicha carrera

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